TEMA 4:
PARTICIPAMOS EN BÚSQUEDA
DEL BIEN COMÚN
COMPETENCIA: CONVIVE Y PARTICIPA DRAMÁTICAMENTE
EN BÚSQUEDA DEL BIEN COMÚN
PROPÓSITO: REFLEXIONAMOS Y
PLANTEAMOS PROPUESTAS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA
SITUACIÓN SIGNIFICATIVA: En la
situación actual, las ciudadanas y los ciudadanos: ¿están participando de manera responsable frente a la
enfermedad del COVID-19?, ¿cómo se están organizando para ayudar a superar los
problemas ocasionados por esta enfermedad?
En esta actividad tu reto será
reflexionar y plantear propuestas de participación ciudadana sobre un asunto
público, en el contexto del estado de emergencia por el COVID-19.
Observemos el siguiente vídeo:
- ¿Qués son los valores cívicos?
- ¿Cuáles son los valores que sobresalen en los héroes de la Patria?
- ¿Qué valores cívicos, necesita nuestra comunidad en estos tiempos de Pandemia?
DESARROLLO:
Asumir la democracia como forma
de vida es muy importante, ahora complementarás y relacionarás ese aprendizaje
con la participación ciudadana.
Te invitamos a leer y analizar el
siguiente texto
Es importante que durante la lectura identifiques y anotes las ideas
principales.
LECTURA 1: ¿QUÉ ES LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA?
Asistir a las elecciones
nacionales, regionales y municipales y realizar un voto informado es un modo de
participación clave para fortalecer nuestras democracias. Sin embargo, no es el
único modo de participación ciudadana, pues no solo pueden realizar acciones
ciudadanas las personas mayores de edad. La participación no se reduce a elegir
a las y los que nos gobiernan.
La Constitución Política
reconoce, además de nuestro derecho a sufragar y a ser candidatas/os, nuestro derecho
a opinar, a reunirnos, así como a participar en asuntos públicos. Un asunto público
es cualquier problemática, hecho o acción que influye o afecta nuestra
convivencia democrática y sus principios. Por ejemplo, todas las acciones y/o
hechos que afecten o promuevan los derechos de las personas y su goce, como los
actos de corrupción o las enfermedades. En este sentido, es un asunto público
toda acción o decisión de cualquier institución del Estado.
La participación ciudadana
consiste en actuar responsablemente respecto a los asuntos que se relacionan
con nuestra convivencia democrática. Eso incluye la institución educativa, la
localidad, la región, el país y el mundo. Por ejemplo, si compañeras/os de
clase se organizan para resolver algún problema común o si ciudadanas/os se
organizan para enfrentar un problema nacional. En ambos casos, están
participando.
La participación ciudadana puede
comprender acciones colectivas o individuales. Por ejemplo, en forma
individual, podemos dar nuestra opinión sobre algún problema público en las
redes sociales, como la propagación del dengue. Y, en forma colectiva, participar
en los cabildos abiertos de nuestro municipio. Podemos limitarnos a decir
públicamente nuestra opinión o involucrarnos de manera activa al apoyar o
rechazar algunas acciones realizadas por
el gobierno local, regional o nacional.
Nuestra Constitución Política
señala que la vigilancia ciudadana o social de las acciones del Estado es una
forma de participación ciudadana. En efecto, las y los ciudadanos tenemos
derecho a evaluar la actuación pública de las autoridades y funcionarios del
Estado. Entonces, podemos acceder a toda información de interés público y
solicitarla en caso de que no haya sido publicada. En ese sentido, si entramos
a la página web de cualquier organismo del Estado, veremos una pestaña que dice
“Portal de transparencia”; ahí encontraremos información sobre su presupuesto,
proyectos de inversión, personal, actividades, entre otros.
TEXTO 2: ¿QUÉ REQUIERE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA?
Como hemos visto, la
participación ciudadana puede tener diferentes posibilidades; puede involucrar
apoyar acciones de nuestras autoridades, cuestionarlas o plantear iniciativas
nuevas que mejoren las condiciones de convivencia o ayuden a resolver
problemas. Para ello, es muy importante que las personas se interesen y
reflexionen sobre su entorno, para analizar qué afecta la vida común y qué la
favorece. Asimismo, exige pensar posibilidades de acción individual o colectiva
para resolver los problemas.
DESAFÍO:
Frente a la actual situación de
aislamiento social y de emergencia sanitaria en nuestro país por el COVID-19,
como ciudadana y ciudadano, es importante que plantees propuestas. Para
realizar este reto, organízate y realiza lo siguiente:
• Reúnete con los integrantes de
tu familia, identifiquen y elaboren un listado de los asuntos públicos que han
sido afectados por el COVID-19 en tu comunidad. Por ejemplo, ¿qué pasará con
las personas que se alimentaban en los comedores populares, ahora que están
cerrados? Es importante que expliquen por qué estos asuntos requieren ser
atendidos.
• Dialoguen y lleguen a un
consenso sobre uno de los asuntos públicos que requieren ser atendidos de
manera urgente.
• A partir de todo lo aprendido y
dialogado, y del asunto público priorizado, elabora una propuesta para
propiciar la participación ciudadana en la atención de esta situación
identificada.
ENVIAR LAS PROPUESTAS AL CORREO DEL PROFESOR
herlespe@yahoo.es
(Ultimo de día de presentación miércoles 29 de abril)TEMA 3: LA VIDA EN DEMOCRACIA
en tiempo de COVID -19
PROPOSITO: PLANTEAMOS PROPUESTAS PARA CUMPLIR EL
AISLAMIENTO SOCIAL Y CONTRIBUIR A LA CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA
SITUACIÓN
SIGNIFICATIVA: La democracia
no es un asunto exclusivo de los políticos. Por el contrario, la vida en
democracia exige que todos los ciudadanos y ciudadanas asuman su compromiso de
participar activa y permanentemente en la vida política del país. Las
circunstancias actuales en nuestra
región y país nos invitan a poder ejercer una ciudadanía responsable pensando en los demás y dejar de actuar individual
y egoístamente.
Miles de personas han sido detenidas por no acatar el
aislamiento social ordenado por el Gobierno a partir del COVID-19. ¿Estas
personas ejercen con responsabilidad su ciudadanía? Con esa actitud,
¿contribuyen a lograr una convivencia democrática en el país?, ¿Cómo se vive la democracia en el periodo de
aislamiento social en la región de Tumbes?
DESARROLLO:
¿Recuerdas que en la anterior actividad aprendiste sobre el
ejercicio y la formación ciudadana? Hoy complementaremos esa información
analizando la democracia como estilo de vida y podrás realizar propuestas para
contribuir desde una ciudadanía responsable a lograr una convivencia
democrática para el bien común.
Te invitamos a leer atentamente los siguientes textos:
Lectura 1: Los significados de la
democracia
La democracia se entiende en dos dimensiones: una forma de vivir
y convivir en sociedad y como forma de
organizar el poder político y el acceso al gobierno en un país.
En cualquier caso, la democracia se sustenta en el principio
de que todas las personas que son parte de la sociedad nacen libres y son
iguales ante la ley, merecen el mismo respeto y los mismos derechos y deberes.
Vale decir, que ambas dimensiones de la democracia están
interrelacionadas y se retroalimentan mutuamente: si una es sólida ayudará a
fortalecer a la otra, y los problemas de una tenderán a afectar a la otra. Por
ejemplo, si vivimos en una familia o entorno con prácticas autoritarias es
probable que no cuestionemos dichas prácticas en nuestras autoridades locales,
regionales o nacionales; e incluso que les exijamos ese tipo de proceder.
Democracia como sistema
político:
Como ya sabemos, el Perú tiene un régimen democrático y, como
tal, busca consolidar un Estado democrático que permita garantizar el ejercicio
pleno de derechos de todas y todos los peruanos. Por eso, en el primer artículo
de nuestra Constitución Política se lee lo siguiente: “La defensa de la persona
humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del
Estado”. Los y las peruanas estamos en proceso de fortalecer nuestra democracia
como sistema político, pues en ciertos momentos de nuestra historia republicana
se debilitó por la presencia de Gobiernos y autoridades que vulneraron los
derechos ciudadanos.
La democracia como sistema político garantiza la dignidad
humana entendida como el valor que tiene cada ser humano. Se basa en el
reconocimiento de la persona como merecedora de respeto, con sus características
y condiciones particulares, por el solo hecho de ser persona.
Democracia como forma
de vida:
Muchas veces actuamos de cierta manera y no sabemos que en
realidad estamos practicando la democracia. Por ejemplo, cuando hablamos
respetando las opiniones de los otros y tomamos decisiones evaluando posiciones
distintas a las nuestras, bien sea en el colegio o con nuestra familia, estamos
actuando democráticamente; de igual modo, cuando intervenimos frente a
situaciones de discriminación o evitamos el maltrato que pueden recibir compañeras
o compañeros en el colegio.
La democracia es una forma de vivir basada en el respeto a la
dignidad humana, a la libertad y a los derechos de todas las personas, así como
en el cumplimiento de nuestros deberes y obligaciones. Es decir, que todas nuestras
acciones deben basarse en valores y disposiciones como el respeto a la igualdad
y la libertad de las personas, la disposición a dialogar con los otros, la
tolerancia a otros modos de vivir y pensar y la promoción de la equidad como
criterio de justicia.
Estas acciones diarias nos permitirán contribuir a la
construcción y afirmación de la democracia desde nuestra historia personal y
familiar, y desde nuestra participación en los asuntos públicos de nuestra
localidad, región y, también, ¿por qué no?, de nuestro país.
Lectura 2: ¿Cómo el civismo contribuye a lograr
un país democrático?
Como hemos visto, es muy importante reflexionar sobre qué nos
identifica como peruanas o peruanos o qué nos hace sentir parte de este país.
Además del pasado común que compartimos, se necesita fortalecer un sentido de
pertenencia. Sin embargo, para que esa identidad tenga una forma democrática es
necesario que logremos una práctica ciudadana orientada a ejercer nuestros
derechos y garantizar los de las y los demás.
Al actuar y vivir diariamente de acuerdo con los principios
como el respeto, paz y justicia, aportamos a la construcción de una patria democrática.
Esta forma de actuar es lo que se conoce también como civismo. El civismo es
una actitud ciudadana de responsabilidad y busca que el orden democrático sea
ejercido por las y los ciudadanos. En otras palabras, es la forma mediante la
cual expresamos nuestro sentido de pertenencia a un país democrático, al asumir
responsabilidades y deberes como miembros de una colectividad que promueve el
ejercicio de los derechos.
Cada Estado, junto con su ciudadanía, construye sus propias
pautas cívicas, aunque muchas de ellas se aplican en cualquier lugar del mundo.
Estas pautas de comportamiento en sociedad requieren que la y el ciudadano
entiendan su sentido y se comprometan con llevarlas a la práctica. Estas
permiten una vida común de respeto hacia las personas. Por ejemplo, las y los
ciudadanos debemos respetar las reglas de tránsito, cuidar de los espacios
públicos o proteger el medio ambiente porque es una forma de cuidar las
condiciones que promueven la convivencia democrática.
Es importante que durante la lectura identifiques y anotes
las ideas principales. Después de leer los textos, responde por escrito las
siguientes preguntas:
- ¿Por qué es importante la democracia?
- ¿Cómo se manifiesta la democracia como forma de vida?
- ¿De qué manera el civismo contribuye a la democracia en un país?
- ¿El Gobierno está siendo democrático garantizando la dignidad de todas y todos los peruanos?, ¿por qué?
DESAFÍO:
PROPUESTAS PARA CUMPLIR EL AISLAMIENTO SOCIAL Y CONTRIBUIR A LA CONVIVENCIA
DEMOCRÁTICA
¿Cómo puedes contribuir a la convivencia democrática? ¿Qué
propuestas podrías plantear? Para responder a este reto, organízate y realiza
lo siguiente:
- Reúnete con los miembros de tu familia y coméntales sobre la importancia de la democracia como forma de vida.
- Luego, vean juntos un noticiero donde se observe que arrestan a ciudadanos y ciudadanas por no respetar el aislamiento social obligatorio y motiva a tu familia a dialogar al respecto.
- ¿Consideran que esas personas ejercen con responsabilidad su ciudadanía?, ¿por qué? –
- ¿Por qué esas formas de actuar no contribuyen a una convivencia democrática?
- A partir de sus respuestas, plantea qué acciones deben realizar los adolescentes y los adultos para demostrar que han asumido la democracia como forma de vida, en el contexto de las disposiciones del estado de emergencia sanitaria, dispuesta por el gobierno.
ENVIAR LAS RESPUESTAS Y LAS
PROPUESTAS AL CORREO DEL PROFESOR
TEMA 2:
CONSTRUYENDO NUESTRA CIUDADANIA
Ciudadanía en tiempos de COVID-19
PROPÓSITO: ANÁLISIS Y REFLEXIÓN SOBRE FORMAS DE EJERCER LA
CIUDADANÍA
¿Nos hemos
preguntado cuál debería ser nuestro papel como ciudadanas(os) para contribuir a
mejorar la convivencia y el bien común durante esta cuarentena por la COVID-19?
En esta sesión reflexionaremos y evaluaremos si nuestro ejercicio de ciudadanía
(cómo actuamos, participamos y sumamos) y la democracia pueden o no contribuir
con la construcción de una sociedad más justa y equitativa en la actual
situación de aislamiento social.
DESARROLLO
Son días para estar en casa. Son días
nuevos y diferentes para nuestra generación. El presidente de la República
decretó el estado de emergencia sanitaria a nivel nacional y, por ello, se ha
establecido que ningún(a) ciudadano(a) puede salir de casa, esto con la finalidad
de no incrementar el número de personas contagiadas por el virus SARS-CoV-2
(coronavirus). Sin embargo, algunas personas siguen saliendo a las calles y
realizando actividades cotidianas, desobedeciendo de esta forma el decreto
supremo de aislamiento social obligatorio. Aquí nos detenemos un momento para
preguntarnos y dialogar con nuestros padres:
1. ¿Por qué hay personas que no cumplen con
la norma?
2. ¿Qué consecuencias puede generar el no
cumplimiento de la norma?
3. ¿Qué significa ser un buen ciudadana(o)?
4. ¿Cómo contribuimos como ciudadanas(os)
para frenar la propagación de la COVID-19?
5.¿Nuestra familia qué medidas ha
implementado para no salir de casa y cumplir con la norma?
6. ¿Nuestra familia contribuye ejerciendo su
ciudadanía desde casa? ¿Cómo?
Hoy vamos a
reflexionar acerca de qué implica la ciudadanía y cómo podemos formarnos para
ser mejores ciudadanas(os).
DESAFIO:
Los invito a leer y resolver la
siguiente lectura ¿Cómo aprender a ser ciudadano o ciudadana?
La
ciudadanía es a la vez un derecho y un deber. Expresa una estrecha vinculación
con la calidad de ser persona, con lo derechos humanos y la noción de
solidaridad. Ejercerla es la mejor manera de contribuir a la construcción de un
modelo de vida feliz y de consolidar un sistema de convivencia más justo y
democrático.
Aprender
a ser ciudadano implica el esfuerzo de asumir la importancia de los valores
cívicos y ciudadanos y vincularlos con la práctica cotidiana. De esta manera,
los niños, niñas y adolescentes serán capaces de consolidar su autoestima y
desarrollarse como seres libres e íntegros.
La
educación ciudadana busca la formación
de futuros ciudadanos autónomos, respetuosos, participativos y
solidarios, que conozcan sus derechos, asuman sus deberes y desarrollen hábitos cívicos para
que puedan ejercer la ciudadanía de forma eficaz y responsabilidad.
Si
bien el concepto de “ciudadanía” aparece en la antigua Grecia y fue muy
importante en Roma. Fue gracias a la Revolución francesa que dicho concepto
integró la idea de que las personas tenían los mismos derechos por nacimiento y
que todos adquirían esos mismos derechos y deberes frente al Estado por nacer
en su territorio. Anteriormente en las monarquías, los habitantes del
territorio eran considerados súbditos del rey.
La
ciudadanía es un proceso en construcción permanente por el que la persona,
desde su nacimiento, se va constituyendo como sujeto con derechos y deberes. En
dicho proceso va sintiéndose parte de una comunidad política. Aprende a ser ciudadano
en su experiencia diaria, que es social por definición
Además,
en nuestro país es una condición legal adquirida. Gracias a ella, se reconoce
que toda persona, en tanto miembro de un Estado, es libre por nacimiento e
igual que las y los demás miembros ante la ley. Por ello, se le atribuyen
derechos y deberes.
A
partir de esta definición, podemos entender que la ciudadanía toma en cuenta lo
siguiente:
Ø La existencia de personas libres, con sentido de pertenencia y con
capacidad de decisión sobre la marcha de su sociedad.
Ø Esta sociedad de personas libres forma el Estado y este, a su vez,
garantiza los derechos de todas las personas y exige el cumplimiento de
deberes.
Ø La condición de ciudadanía, además, permite participar activamente en
los asuntos públicos con la finalidad de buscar el bienestar común.
ACTIVIDAD:
¡TÚ MISMA(O) ERES!
Con base en lo que has
escuchado, visto y conversado en relación con el comportamiento de las personas
frente a la situación de la COVID-19, reflexiona y responde:
• ¿Cómo una
persona hace un mejor ejercicio de su ciudadanía?
• ¿Qué
significa ser mejor ciudadano? ¿Qué significa ser un mejor peruano?
• Haz una
lista con las primeras respuestas que te llegaron a la mente.
• Realiza
viñetas de cada una de ellas en tarjetas pequeñas (puedes utilizar una hoja
bond doblada en cuatro).
• Identifica
puntos estratégicos en tu casa, donde tu familia pase la mayor parte del
tiempo.
• Coloca tus
viñetas en esos puntos para hacerlas visibles y coméntalas con tu familia.
ENVIAR LAS
RESPUESTAS DE LAS 6 PREGUNTAS Y FOTOS DE LAS VIÑETAS AL CORREO:
herlespe@yahoo.es
TEMA 1: IDENTIDAD Y AUTOESTIMA
Para alcanzar un buen nivel de autoestima, debemos descubrir nuestra identidad. ¿Quién soy yo?, ¿qué soy?, y más importante y decisivo aún, ¿qué quiero ser?
Ya sea consciente o inconscientemente, todos albergamos opiniones y emociones respecto a nosotros mismos: seguridad o inseguridad, confianza o desconfianza, fe en nosotros mismos y nuestros proyectos o falta de entusiasmo. Todos estos elementos dependen directamente del nivel de autoestima que hemos desarrollado.
Todo ello incide en la forma en que miramos las cosas, en cómo aprovechamos las oportunidades que la vida nos ofrece y en la manera en que nos relacionamos con los demás.
Con una autoestima saludable, nos hacemos cargo de nuestra propia vida y asumimos una actitud responsable y activa en la búsqueda de nuestras propias metas.
Pero ¿qué es la autoestima? ¿Cómo se forma? ¿Cuáles son sus componentes?
La autoestima
Antes de dar nuestra versión, veamos algunas de las definiciones que eminentes psicólogos e investigadores han dado.
Algunos usan la palabra «estima» en el sentido de «aprecio, cariño», y vinculan la autoestima al conjunto de emociones y sentimientos que tenemos hacia nosotros mismos. Este enfoque explica la autoestima como uno de los componentes de los «autoesquemas» o «autosistemas» (Walter Riso).
En la misma línea, otros autores la definen como el sentimiento personal que surge de la satisfacción o insatisfacción alcanzada por la forma en que vamos logrando el éxito en la consecución de las metas que nos habíamos propuesto (William James).
Hay quienes la relacionan con procesos valorativos, vinculados a nuestras opiniones y juicios, así como con procesos subjetivos y concienciales que se dan la mayoría de las veces de forma inconsciente dentro de nosotros mismos.
Nathaniel Branden la relaciona con la conciencia, y la define como la disposición a considerarse competente para hacer frente a los desafíos básicos de la vida y sentirse merecedor de la felicidad. También con la reputación que llegamos a tener con respecto a nosotros mismos. Según Branden, la autoestima tendría dos componentes: el sentido de eficacia personal y el respeto a uno mismo.
Coopersmith afirma que es la evaluación aprobatoria o desaprobadora que uno hace sobre sí mismo continuamente.
Otras definiciones
Un sentido subjetivo y permanente de la aprobación realista de uno mismo. Refleja cómo la persona se percibe y se valora a sí misma.
El aprecio de la propia valía e importancia y tener el carácter de ser responsable de uno mismo y de actuar con responsabilidad hacia los demás.
La evaluación de nuestro propio autoconcepto, entendiendo por ello «la composición de ideas, sentimientos y actitudes que las personas tienen de ellas mismas».
Finalmente, los enfoques más amplios explican que en nuestro interior se producen una serie de actividades que se relacionan entre sí para formar nuestro «autosistema» o «autoesquema».
Autoestima como resultado de nuestra identidad
Como indicamos, las definiciones más amplias de la autoestima la relacionan con lo que la psicología ha denominado «autosistema» o «autoesquema». ¿Qué es? Es el resultado de nuestra identidad o «sí mismo».
Es un autorretrato o imagen interna que incluye las diversas características que adscribimos a nuestra personalidad. Se construyen con el paso del tiempo y sirven principalmente para organizar la información que se refiere a uno mismo. Cuando nos encontramos con información o sucesos nuevos, intentamos comprenderlos desde el punto de vista de esas estructuras cognoscitivas. Son como una compleja lente psicológica a través de la cual nos vemos a nosotros mismos y las cosas que nos rodean, casi sin darnos cuenta. Por ello dice un aforismo que «todo depende del cristal con que se mire».
Este autosistema o autoesquema constaría de varios componentes, según el autor que los explique: autoconsciencia, autoevaluación, autorregulación y autoeficacia.
Autoconsciencia o autoconocimiento. Es el conocimiento –juicio u opinión–, objetivo o subjetivo, que la persona tiene de sí misma. ¿Qué creo de mí mismo? ¿Qué soy? ¿Quién soy? Son las respuestas que íntimamente damos a estas preguntas, más allá de las mascaradas que asume la mente para no perturbar la propia conciencia.
Autovaloración. Es la evaluación emocional de una persona sobre sí misma y sus relaciones afectivas ante tal evaluación. ¿Qué siento de mí mismo? ¿Cómo me siento al sentirme así? Cuando la autoestima es baja, suele estar conformada por la interiorización de lo que suponemos es la valoración emocional hacia nosotros de nuestros seres queridos. Además del rechazo de la propia emotividad, suelen surgir bloqueos emocionales que nos impiden una sincera apreciación de nuestras heridas y traumas afectivos.
Autorregulación o autodisciplina. Es un aspecto esencial del desarrollo humano. Si no se aprende a controlar la propia conducta –a evitar lo que ha de evitarse, a esperar cuando no se pueden obtener las cosas inmediatamente, a variar las estrategias cuando no funcionan–, se estará a merced de las circunstancias, y nuestra satisfacción o insatisfacción dependerán más bien del azar que de nosotros mismos. La señal de la autorregulación es el control interno.
Sentido de autoeficacia. Es la opinión o conciencia que uno tiene sobre su capacidad o incapacidad para realizar con éxito alguna tarea o proyecto. No depende tanto de si la tarea es fácil o difícil, sino de nuestra confianza en poder alcanzar la meta, y forma uno de los aspectos más importantes en la motivación o desmotivación. Es el «yo puedo» o el «yo no puedo».
¿Qué es la identidad?
Desde la adolescencia, todo hombre y toda mujer descubre su propia existencia. Y surge la necesidad de satisfacer las viejas preguntas que se ha hecho la Humanidad desde los albores de los tiempos. ¿Quién soy yo? ¿Qué soy? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? ¿Cuál es mi papel en la vida? ¿Qué sentido tiene mi existencia?
Ya Sócrates nos recordaba el viejo precepto del frontispicio del templo de Delfos en Grecia: Conócete a ti mismo y conocerás el universo.
Precisamente la identidad es la compleja respuesta a la eterna pregunta humana «¿Quién soy?».
Anita E. Woolfolk indica que la identidad se refiere a la organización de la conducta, habilidades, creencias e historia del individuo en una imagen consistente de sí mismo. Esto implica elecciones y decisiones deliberadas con respecto a la vocación y a una «filosofía de vida”.
Diane E. Papalia y Sally W. Olds explican que la búsqueda de identidad es una búsqueda de toda la vida, la cual se enfoca durante la adolescencia y puede repetirse de vez en cuando durante la edad adulta. Erikson enfatiza que este esfuerzo por encontrar un sentido de sí mismo y del mundo es un proceso sano y vital que contribuye a la fuerza del ego del adulto. Los conflictos que involucran el proceso sirven para estimular el crecimiento y el desarrollo.
Así, para alcanzar un buen nivel de autoestima, debemos antes que nada descubrir nuestra identidad. La primera pregunta que debemos contestarnos con franqueza es: ¿quién soy yo?, ¿qué soy?, y más importante y decisivo aún, ¿qué quiero ser?
La identidad como arquetipo reivindicativo o como un «llegar a ser»
En 1968, los psicólogos Robert Rosenthal y Leonore Jacobson demostraron que las expectativas que los profesores tienen de sus estudiantes –aunque estos desconozcan dichas expectativas–, son determinantes en la mayoría de los casos para el logro de las metas y aspiraciones de estos, en lo que se llamó el «Efecto Pigmalión». Redescubrieron lo que ya enseñaba la filosofía tradicional: en el proceso de llegar a ser, son más importantes nuestras expectativas respecto al futuro que el recuerdo de nuestro pasado.
Como señala Branden, la identidad, autosistema o autoestima crea un conjunto de expectativas acerca de lo que es posible o apropiado para nosotros. Estas expectativas tienden a generar acciones que se convierten en realidades. Y las realidades confirman y refuerzan las creencias originales. La autoestima –alta o baja– tiende a generar las profecías que se cumplen por sí mismas.
Tales expectativas pueden existir en la mente como visiones del subconsciente sobre nuestro futuro. El psicólogo educacional Paul Torrance, al analizar la evidencia científica acumulada, afirma que nuestras asunciones implícitas acerca del futuro afectan decisivamente a la motivación. «De hecho, la imagen del futuro de una persona puede pronosticar mejor lo que consiga del futuro que sus actuaciones del pasado”.
Por eso creemos que una buena autoestima es precisamente una de las resultantes directas del proceso, ya no solo de búsqueda de una identidad, sino, una vez encontrada, de afirmación de dicha identidad del individuo.
Problemas básicos de baja autoestima
Los problemas de baja autoestima más serios surgen de la adopción de una falsa identidad, de una afirmación exterior por oposición a la afirmación interior.
Veamos algunos de estos problemas.
Afirmación centrada en nosotros mismos. Un factor que podría jugar un papel en el deterioro temporal de la autoestima es un bajo nivel de autoconsciencia o autovaloración, debido a la inquietud infundada respecto de la opinión o aprecio hacia sí mismo por parte de los demás. Tendemos a vernos a nosotros mismos o a sentir respecto de nosotros mismos según como pensamos que nos ven o nos estiman los demás (aclaramos que habrá situaciones en las que la opinión o valoración externa sea relevante, tal como puede ser la que de nuestra eficacia pueda hacer nuestro jefe).
Se busca entonces afanosamente agradar a los demás, a fin de mejorar la imagen o estima que de nosotros tienen. En casos extremos, es causa del llamado «vampirismo emocional».
Comparación social. Desde niños, y ya adultos, evaluamos nuestras capacidades, al menos en parte, por comparación con las de los demás. En algunos casos puede ser necesario y hasta positivo, si lo hacemos buscando un referente externo para comprendernos mejor a nosotros mismos y para evaluar las cosas que estamos haciendo. Pero si lo hacemos con el propósito de valorarnos por comparación con los demás, sentirnos bien si los demás parecen peores que nosotros, o sentirnos mal si los demás parecen mejores que nosotros, se constituye en una afirmación negativa centrada fuera de nosotros mismos. En casos extremos, nos lleva a denigrar regularmente a las personas que conviven con nosotros.
Desvaloración aprendida. Cuando un trabajo no nos sale bien, podemos atribuirlo a la falta de esfuerzo, a la falta de capacidad, o a ambas (también podemos echarle la culpa a algo o alguien externo). Cuando se atribuye el fracaso a la falta de esfuerzo, suele tener poca influencia en los sentimientos que uno tiene sobre su propia eficacia. Sin embargo, cuando lo atribuimos a falta de capacidad, probablemente el resultado sea una desmotivación. Además, este tipo de valoración persistente puede llevarnos a enfrentar situaciones semejantes cada vez con menos motivación y más pesimismo, fracasando incluso en situaciones relativamente fáciles (profecías autorrealizables).
Represión. Es una regulación interna que genera estados de angustia, usualmente por no venir de una decisión consciente sino del acatamiento de una imposición externa o internalizada. Por ejemplo, cuando dejamos de decir lo que sentimos por temor al rechazo o enojo ajeno.
¿Cómo desarrollar la afirmación interior y la identidad del individuo?
¿Cómo desarrollar una autoestima elevada y eficaz? Nathaniel Branden expone seis componentes básicos para lograrlo: vivir conscientemente; conocerse y aceptarse a sí mismo, como punto de partida, para poder cambiar; asumir la propia responsabilidad frente a la vida y al destino; la autoafirmación; vivir con un propósito en la vida; y vivir una vida íntegra.
De ahí la importancia de aportar herramientas de autoconocimiento, desarrollo de la conciencia y cultivo personal, a fin de descubrir la verdadera identidad y trabajar en la afirmación interior.
A través del rescate de las enseñanzas milenarias de Oriente y Occidente y de los clásicos, todos podemos desarrollar un enfoque natural y desconflictuado para promover nuestro potencial interno, conociéndonos a nosotros mismos gracias al descubrimiento de los componentes de la personalidad. (Autor: Carlos Chiari).


Actividad:
- ¿Cuál es la relación entre identidad y autoestima?
- ¿Cómo defines la autenticidad?
- ¿Es fácil para un adolescente ser uno/a mismo /a? ¿por qué?
Email: herlespe@yahoo.es

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